jueves, 30 de octubre de 2008

Lunas, luceros, estrellas y soles

Mientras mis pies se queman con el frío de la nieve,
trato de mantener mis manos calientes.
Luchando contra el frío que me abraza,
pienso en el verano que mis pensamientos embarga.

Y espero a que el amanecer llegue a mi horizonte,
que mi Luna sea Sol y me queme con sus fuertes rayos.
Luz de Sol si me haces falta,
pero la Luna me tiene encadenada.

Cadenas hermosas de espinas y plata.
Cadenas que hieren pero que no matan.
Cadenas que quiero tener en mis manos.
Cadenas de encanto que no quiero perder.

Y veo el sendero que he recorrido,
camino con un rumbo que no he definido.
Los pasos que marcan mis huellas descalzas,
derriten la nieve de este camino.

La Luna plateada envuelve mis días,
días y noches siempre con estrellas.
Estrellas brillantes que siempre hipnotizan,
sin que yo decida su gracia y su fuerza.

Benditas estrellas persiguen mis pasos,
y a cada momento me piden correr más deprisa.
Me hacen olvidarme del frío que sentía,
pero aún me recuerdan que yo ví un día.

Y sé que hay un Sol detrás de esas nubes,
y no tengo prisa por atravesarlas.
No ha sido elección ni tuya ni mía,
que el cielo nublado opaque la dicha.

La Luna me llena y me abraza,
sus fríos destellos me tienen flechada.
¿Por qué he de cambiar mis noches por días?
Si en las noches me encuentro con Morfeo, mi guía.

Y él puede darme días de Sol.
Y él puede hacer que el Sol no se esconda.
Si él me concede esas fantasías,
al dejar la prisión de sus dulces arenas,
¿Por qué habría de dejar a mi Luna, mi fiel compañía?

Más sé que esa Luna no es sólo mía,
y no sólo yo contemplo su magia y su luz.
Pero al verla hipnotiza y me deja feliz,
imaginar que esa Luna brilla para mí.

Y estas fantasías recorren mi mente.
Camino en la nieve con muy poca luz.
Y aunque en mi camino hay muchos tropiezos,
sólo quiero llegar a donde estás tú.

Dulce Luna te siento tan lejos,
te veo cada noche y camino hacia tí.
Entre más me acerco podría decir,
que te vas alejando para que no llegue a ti.

Y aquel Sol que me extraña se asoma en ocasiones,
me quema la piel y me causa dolor.
No puedo vivir sin días y sin noches,
pero soy de la noche y no me quiero ir.

¿Será por eso que sigo tus pasos?
No quiero que el Sol me encuentre así,
y sigo a la noche exhausta y rendida,
y me hace feliz la idea de dormir.

Dormir y soñar con estrellas preciosas,
estrellas que sólo tú traes para mí.
Y amo a la noche que envuelve mis días,
porque yo la he escogido y vivo feliz.

Son incontables tus grandes estrellas,
una tras otra las veo venir.
¿Quién roba de mí los bellos luceros?
Que veo formarse pero nunca brillar.

Bella noche no sé lo que siento,
bella noche, ¿por qué tienes miedo?
No sigas creando todas esas nubes,
sólo deja a todas tus estrellas brillar.

No apartes de mí tu fría luz,
que aunque raro parezca me llena de calor.
Dicha y alegría persiguen mis pasos,
dichas que el día no pudo cubrir.

Sigo el camino marcando mis pasos,
la nieve que quito no vuelve a surgir.
Nieve que quema y enfría mi alma,
pero que ante el calor de mi paso se debe rendir.

El camino me ofrece cobijo y descanso,
pero si descanso, el miedo me abraza.
Miedo de que al despertar mi Luna se haya ido,
y no poder encontrarla ni seguir su camino.

Fría Luna soy tu prisionera,
fría Luna nunca llegues a nueva.
Que esas son mis noches más largas,
y aprovecha para acariciarme, el día.

Tu frío me llena de calor.
Luna plateada con rayos de Sol.
La única Luna que existe en mi cielo,
tu llenas mis días y vivo por tí.

Luna hermosa que llenas de frío,
Luna que a noches me quemas de amor,
Luna que quemas y llenas de encanto,
Luna que quemas como el mismo Sol.

Y sé que otros pies persiguen tus rayos,
pero vivo cegada por tu magnitud.
Luna plateada que siempre hipnotiza,
y que cuenta historias donde hay plenitud.

Dulce Luna quisiera comprarte,
Cálida Luna quisiera guardarte.
Más el espacio que yo puedo darte,
se alberga en el centro de mi corazón.

Hermosa Luna voy a robarte,
voy a tenerte dentro de mí.
Cortaré para mí de tí un pedazo,
atesoraré ese pedazo que tengo de tí.

Luna, no impidas que vea tus rayos,
Luna, soy estrella y no brillo sin tí.
Luna, tu guías cada uno de mis pasos,
Luna, yo muero por verte feliz.

Paulina A. Vargas Romero
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